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lunes, 21 de marzo de 2011

Sylvia Plath

(1932-1963) Poetisa y novelista estadounidense. Empezó a escribir poesía de niña, estudió en la Universidad de Smith y, gracias a una beca Fulbright, en la Cambridge. Su primer libro, El coloso (1960), puso en evidencia la meticulosidad de su oficio y un estilo muy personal. Ariel (1965) está considerado como su mejor libro de poemas que, al igual que su poesía posterior publicada después de su suicidio, refleja un ensimismamiento y una obsesión por la muerte crecientes. Poemas completos, que ganó el Premio Pulitzer

en 1982, fue editado por su marido, el poeta británico Ted Hughes, en 1981. La campana de cristal (1963), novela que publicó con el seudónimo de Victoria Lewis, es el relato autobiográfico del colapso nervioso de una joven. Su correspondencia, Cartas a casa, 1950-1963, preparada por su madre y publicada en 1975, ayuda a comprender sus fuentes de inspiración y su desesperación. Otras obras, publicadas póstumamente, son Cruzando el agua (1971) y Arboles de invierno (1972), ambos libros de poesía, y Johnny Panic y la Biblia de sueños, libro de cuentos. En 1982 se publicaron sus Diarios.

Espejo

Soy plateado y exacto. No tengo preconceptos.

Cuanto veo, lo trago inmediatamente

Tal cual es, sin empañar por amor o desagrado

No soy cruel, sólo veraz:

Ojo de un pequeño dios, cuadrangular.

Casi todo el tiempo medito en la pared de enfrente.

Es rosada, con lunares. La he mirado tanto tiempo

Que creo que es parte de mi corazón. Pero fluctúa.

Las caras y la oscuridad nos separan una y otra vez.


Ahora soy un lago. una mujer se inclina sobre mi,

buscando en mi extensiójn lo que ella es en realidad.

Luego se vuelve hacia esas mentirosas, las bujías o la luna,

veo su espalda y la reflejo fielmente.

Me recompensa con lágrimas y agitando las manos.

Soy importante para ella. Que viene y se va.

Todas las mañanas su cara reemplaza la oscuridad.

En mi ella ahogó a una muchachita y en mi una vijea.

Se alza hacia ella día tras día, como un pez feroz

Límite

(Escrito la víspera de su suicidio)

La mujer alcanzó la perfección.

Su cuerpo


muerto muestra la sonrisa de realización,

la apariencia de una necesidad griega


fluye por los pergaminos de su toga,

sus pies


desnudos parecen decir,

hasta aquí hemos llegado, se acabó.


Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes,

uno a cada pequeña jarra


de leche ahora vacía.

Ella los ha plegado


de nuevo hacia su cuerpo;

así los pétalos de una rosa cerrada,


cuando el jardín se envara

y los olores sangran de las dulces gargantas


profundas de la flor de la noche.

La luna no tiene por qué entristecerse,


mirando con fijeza desde su capucha de hueso.


Está acostumbrada a este tipo de cosas.

Sus negros crepitan y se arrastran.



PALABRAS


Hachas después de cuyos golpes
los sonidos del bosque

Y los ecos!

Ecos viajando

Lejos del centro como caballos.


La savia

Derramándose como lágrimas, como el

Agua al esforzarse

Por re establecer su espejo

Sobre la roca.


La que chorrea y cambia

Su calavera blanca,

Comida por las verdes cizañas.

Años después

Las encontré en el camino.

Palabras secas y sin jinetes

De infatigables y ligeros-cascos


Cuando Desde el fondo del estanque,

las fijas estrellas Gobiernan una vida.

Cementerio en noviembre

La obstinada escena persiste: los árboles avarientos atesoran

las hojas del año que se va, reacios a llorar su muerte, a vestir el sayal

o a transformarse en dríades elegíacas, mientras la austera hierba

guarda para sí la dura esmeralda de su esencia,

por mucho que la pomposa mente desprecie


tal pobreza. Los gritos de los muertos.

No florecen nomeolvides entre las losas

que pavimentan este camposanto. Aquí es la honesta podredumbre

la que descose el corazón, monda el hueso hasta liberarlo

de la vena ficticia. Cuando un escueto esqueleto

viene a sumarse a lo real, todas las lenguas de los santos se deshacen

en silencio: las moscas no ven resucitar a nadie bajo el sol.


Observa, pues, observa bien este paisaje esencial

hasta que tus ojos urdan una visión deslumbrante en el viento:

sea cual sea la pérdida que destellan los condenados

espectros, aullando en sus sudarios por el páramo,

ensalza la jauría de la mente famélica

que puebla el cuarto desnudo, el aire vacío, desocupado

La voz de Sylvia Plath, recitando November Graveyard.

The Edge

By Sylvia Plath

The woman is perfected.
Her dead

Body wears the smile of accomplishment,
The illusion of a Greek necessity

Flows in the scrolls of her toga,
Her bare

Feet seem to be saying:
We have come so far, it is over.

Each dead child coiled, a white serpent,
One at each little

Pitcher of milk, now empty.
She has folded

Them back into her body as petals
Of a rose close when the garden

Stiffens and odors bleed
From the sweet, deep throats of the night flower.

The moon has nothing to be sad about,
Staring from her hood of bone.

She is used to this sort of thing.
Her blacks crackle and drag.

domingo, 20 de marzo de 2011

Sylvia Plath, Ted Hughes y Assia Wevill: Amores Trágicos

El iniverno de 1963 fue el peor en Ingalterra. El país estaba paralizado, el agua se congelaba enlas cañerías, y había cortes de energía y escasez de carbón. La desolación de ese inviernodejó muchas imágenes pero ninguna ha logrado resumirla más cabalmente que la madrugada del 11 de febrero, cuando Sylvia Plath entro en el cuarto de sus hijos, les dejó dos jarros de leche y dos panes con mantequilla, se encerró luego en la cocina, selló la puerta y ventana con toallas mojadas, abrió la llave de gas y puso la cabeza dentro del horno. La escena es tóxicamente célebre: los hijos de Plath tenían 1 y 2 años; ella acababa de cumplir 30 y estaba escribiendo como nunca antes en su vida; a las nueve de la mañana debía llegar al departamenteo una niñera recomendada por el psiquiatra de Plath (que había intentado convencerla para que se internara o, al menos, se dejara ayudar); los bomberos debieron echar abajo la puerta para salvar a los niños; el padre de las criaturas, el también poeta Ted Hughes, no aparecía por ningún lado.La escena pedía a gritos un culpable y Hughes daba el papel a la perfección: todo Londres sabía que la separación de la pareja se debía al borrascoso romance de Hughes con otra poeta, Assia Wevill.
El matrimonio de Hughes y Plath parecía bendecido por las musas: él era la gran promesa de la poesía inglesa, ella su equivalente norteamericano. Él venía de clase baja rural de Yorkshire, ella de la intelecutalidad judía de Boston. Él hablaba de las fuerzas oscuras de la naturaleza; ella de los campos de concentración de la mente.
Dos horas después de conocerse en Cambridge, ya habían tenido sexo y se habían dedicado un poema uno al otro. Bajo el influjo de esa fiebre se casaron. Pero, como dijo el gran Seamus Heaney, cuando dos poetas tan originales se unen, cada líena que escribe uno le da al otro la sensación de que le fue extraída de su cráneo. A cierto grado de intensidad creativa, que la musa le sea infiel a uno con su pareja debe de ser más insoportable que verla enredada con un ejército de amantes.
Plath logró encontrar su verdadera voz al separarse de Hughes, como quedó en evidencia cuando sus poemas finales se publicaron después de su muerte. Hughes fue el responsable de la edición. Lo acusaron de dejar afuera los poemas que más duros eran con él, aunque los que había dejado eran igualmente duros, y eran mejores poemas. Plath no era una novata en la ceremonia del suicidio. De hecho, creía que la seriedad de sus intentos (uno en EEUU, dos en Ingalterra) la autorizaban a hablar como lo hace en su célebre poema "Lady Lazarus" ("Morir es un arte/yo lo hago excepcionalmente bien/se diría que tengo el don").
Rober Lowell, que prologó aquel libro póstumo y que también habría de suicidarse, dijo que esos poemas "juegan a la ruleta rusa con seis balas en el cargador". Pero entonces Assia Wevill hizo ella también La Gran Plath (hornllas, gas, todo) con el adicional de que se llevó al otro mundo a la hijita de dos años que había tenido con Hughes, y el veredicto quedó sellado para siempre.
Hughes se fue a vivir al campo con los dos hijos que le dió Plath. Dijo que su vida estaba terminada, que sólo sobrevivía póstumamemte (volvió a casarse es cierto, pero con una enfermera, signifique lo que signifique). En sus escasas apariciones públicas le gritaban asesino. Una feminista le dedicó una famosa diatriba "Yo te acuso, Ted Hughes...". La tumba de Plath era sistemáticamente vandalizada para borrarle el Hughes del "Sylvia Plath-Hughes" de la lápida.
Así fueron pasando los años has que, en 1998, poco antes de sumbuir al cáncer Hughes dejó listo un libro titulado Cartas de cumpleaños. Como el Ariel de Plath, también se publicó póstumo. Es el mejor libro de Hughes. Consiste enteramente en poemas dirigidos a Plath. Desde mediados de los 60´s, Hughes había empezado a escribirle cartas a su mujer muerta el día del cumpleaños. Eran poemas que bajaban solos, que no podía ni corregir y que le parecían tan privados que dejó que se fueran acumulando en el fondo de un cajón.
Después de décadas de obstinado silencio, aquel puñado de poemas ofrecía todo lo que Hughes tenía para revelar sobre Plath y él y Assia Wevil. (¿cuánto de tu muerte se debió a mis insanas decisiones?/¿y cuánto de la muerte de ella a mis insanas indecisiones?)
Los plathianos acusaron al finado de "falsear la verdad de los hechos desde la tumba". Hughes sólo se abstenía de hablar de aquella madrugada fatal de febrero de 1963. Recientemente se supo, y armó flor de revuelo, que dejó fuera de la versión final de Cartas de Cumpleaños un poema que iba a titular "Última Carta" , que comienza diciendo "Qué pasó aquella noche, tú última noche" y terminaba cuando una voz en el teléfono deposita en el oído de Hughes esas cuatro palabras como cuchillos "su esposa está muerta". En el poema, Plath quema en presencia de Hughes una nota suicida que le había enviado por correo dos días antes de materse (el correo inglés era tan eficaz que no le dio tiempo de cumplir su cometido: Hughes irrumpió antes en su departamento). En el poema Hughes pasa la noche en el piso de una mujer (que no era Assia Wevill, como siempre se supuso), mientras Plath baja una y otra vez al teléfono público de la esquina (en su departamente no tenía) intentando infructuosamente localizarlo. En el poema, Hughes entra ya de mañana en su casa de soltero, se acomoda frente a sus papeles, cuando el teléfono "despertó electrizado y una voz como un arma elegida especialmente soltó en mi oído esas cuatro heladas palabras: Su esposa está muerta". En el poema, como en el resto del libro, Hughes se dirige evidentemente a Plath, como un hombre que está por morir le habla a su esposa muerta.
Uno de los hijos de Plath y Hughes, Nicholas, se ahorcó en su casa de Alaska hace un año. Vivía solo, aislado del mundo. La hija, Frieda, sigue viva. Cuando se estrenó una infame biopic con Gwyneth Paltrow haciendo de Plath, publicó un breve poema que dice:
Ahora hay una película
para aquellos incapaces de imaginar solos
su cadáver, su cabeza en el horno
Y dicen que yo les debo sus últimas palabras
Por que algo hay que poner en boca
de ese monstruo que han creado.
Ya saben quién: Sylvia, la Muñeca Suicida.
Juan Forn. Tomado de "Ojo", San José, C.R., 18/02/2011-18/03/2011, p. 23.

lunes, 26 de abril de 2010

Cuatro Poesías de Shirley Quesada

Shirley Quesada es artista plástica, maestra y poeta. Costarricense, tiene 36 años sobre este planeta. 


Transición

Cuerpo inerte
Cuerpo calmo
Cuerpo solo
Tiritando

Cuerpo alegre
Sonriendo
Cuerpo rostro
Cuerpo-cuerpo

Cuerpo loco
Cuerpo cuerdo
Cuerpo desnudo
Pero envuelto

Cuerpo abrazo
Cuerpo beso
Cuerpo gemido
Y embelezo

Cuerpo vivo
Cuerpo ardiendo
Cuerpo brillo
Refulgiendo

Cuerpo grito
Y desespero
Cuerpo fundido
En tus desvelos


Danza

Sos como una hoja
A cada momento caes
El viento te levanta
Sos la luna y sus fases

Te quiero, te vas y volves
Te aprieto, te suelto y caes
De nuevo el aire te inflama
Y ardes, sos fogata, sos llama

Me oculto, me encuentras
Te empujo, das vueltas
Inmediato te recompones
Sos pistilo, sos polen

Te siento y no sos tangible
Invisible, palpable, lloroso,
Me fundo, me gasto, renazco,
Te amo y no sos posible

Ausencia

Mi mano en carne viva
Mi mano sedienta
Mi mano enardecida
Tu mano la calienta

Mi mano estaba muerta
Mi mano en el olvido
Mi mano en estallido
Tu mano turbulenta

Mi mano absorbida
Mi mano esta completa
Mi mano con el trozo
De la tuya tan intensa

Mi mano protegida
Soñé y cuando despierto
Tu mano esta vacía
Y la mía es un desierto

Anhelo

Hoy cuanto ansío tu boca
Sedienta de mis besos
Y mis caricias atentas
A toda tu piel y tus huesos

Tanto ansié hoy la mano ausente
Con todos sus dedos volando
Buscando lúdicamente
Mi piel en rojo vibrando

El hoy se fue en un instante
En n solo minuto carcelario
Y nunca estuve más presa
Que cuando tus brazos me soltaron

Pero todo esto cambiaría
Por un segundo a tu lado
Ese en que tus ojos me miran
Como si todos se hubieran marchado


sábado, 27 de marzo de 2010

Delmira Agustini -Tres Poemas-

Una luz que se apagó a los 27 años.   Nace en Uruguay el 24 de octubre de 1887.  Su padre fue Santiago Agustini y su madre María Murtfeld Triaca.  Fue una niña bastante precoz pues además de componer versos desde que tenía 10 años, estudió francés, música y pintura.  Colaboró en la revista La Alborada, también en Apolo del poeta Manuel Pérez y Curis. Formó parte de la Generación de 1900, junto a Julio Herrera y Reissig, Leopoldo Lugones y Rubén Darío, del que se proclamaba su pupila. Darío llegó a compararla con Santa Teresa, diciendo de ella que era la única, desde la santa, en expresarse como mujer.  Sus temas se centraron en la sexualidad femenina en un momento histórico en que debido al dominio masculino en la mayoría de los quehaceres artísticos, culturales y sociales, se acallaba. Podría ubicarse su obra, en cuanto estilo, temática y expresividad en la primera época del modernismo, pues aborda situaciones como la fantasía  tópicos que bien podrían tildarse de exóticos. Eros es la inspiración para los poemas de Agustini sobre los placeres del cuerpo. Eros es el protagonista en muchos de sus poemas y obras literarias. Los cálices vacíos (1913) fue su última publicación en vida, y está centrado precisamente en temáticas concernientes al dios del Amor, para con ello entrar de lleno a la corriente vanguardista.  Se casó con Enrique Job Reyes el 14 de agosto de 1913, abandonándolo un mes y medio después, para finalmente divorciarse el 5 de junio de 1914.  El 6 de julio de ese año muere asesinada por su ex-esposo, quien luego se quita la vida.  Una invitación para conocer más acerca de la obra de esta poetisa latinoamericana que marca un hito indudable en la dinámica expresiva de la sexualidad y percepción femenina.

LA CITA
En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche
De flores y de luces de espíritu; mi alma,
Calzada de silencio y vestida de calma,
Irá a ti por la senda más negra de esta noche.

Apaga las bujías para ver cosas bellas;
Cierra todas las puertas para entrar la Ilusión;
Arranca del Misterio un manojo de estrellas
Y enflora como un vaso triunfal tu corazón.

¡Y esperarás sonriendo, y esperarás llorando!...
Cuando llegue mi alma, tal vez reces pensando
Que el cielo dulcemente se derrama en tu pecho...

Para el amor divino ten un diván de calma,
O con el lirio místico que es su arma, mi alma
Apagará una a una las rosas de tu lecho!
El Rosario de Eros

BOCA A BOCA
Copa de vida donde quiero y sueño
Beber la muerte con fruición sombría,
Surco de fuego donde logra Ensueño
Fuertes semillas de melancolía.
Boca que besas a distancia y llamas
En silencio, pastilla de locura
Color de sed y húmeda de llamas...
¡Verja de abismos es tu dentadura!
Sexo de un alma triste de gloriosa;
El placer unges de dolor; tu beso,
Puñal de fuego en vaina de embeleso,
Me come en sueños como un cáncer rosa...
Joya de sangre y luna, vaso pleno
De rosas de silencio y de armonía,
Nectario de su miel y su veneno,
Vampiro vuelto mariposa al día.
Tijera ardiente de glaciales lirios,
Panal de besos, ánfora viviente
Donde brindan delicias y delirios
Fresas de aurora en vino de Poniente...
Estuche de encendidos terciopelos
En que su voz es fúlgida presea,
Alas del verbo amenazando vuelos,
Cáliz en donde el corazón flamea.
Pico rojo del buitre del deseo
Que hubiste sangre y alma entre mi boca,
De tu largo y sonante picoteo
Brotó una llaga como flor de roca.
Inaccesible... Si otra vez mi vida
Cruzas, dando a la tierra removida
Siembra de oro tu verbo fecundo,
Tú curarás la misteriosa herida:
Lirio de muerte, cóndor de vida,
¡Flor de tu beso que perfuma al mundo!
El Rosario de Eros

AMOR
Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.
---0---

Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.
---0---

Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,
---0---
sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos....

 Más poemas

lunes, 28 de diciembre de 2009

Besos -Gabriela Mistral-

Lucila Godoy, llamada Gabriela Mistral , escritora chilena. Hija de un maestro rural, que abandonó el hogar a los tres años del nacimiento de Gabriela, la muchacha tuvo una niñez difícil en uno de los parajes más desolados de Chile. A los 15 años publicó sus primeros versos en la prensa local, y empezó a estudiar para maestra. En 1906 se enamoró de un modesto empleado de ferrocarriles, Romelio Ureta, que, por causas desconocidas, se suicidó al poco tiempo; de la enorme impresión que le causó aquella pérdida surgieron sus primeros versos importantes. En 1910 obtuvo el título de maestra en Santiago, y cuatro años después se produjo su consagración poética en los juegos florales de la capital de Chile; los versos ganadores- Los sonetos de la muerte- pertenecen a su libro Desolación (1922), que publicaría el instituto de las Españas de Nueva York. En 1925 dejó la enseñanza, y, tras actuar como representante de Chile en el Instituto de cooperación intelectual de la S.D.N., fue cónsul en Nápoles y en Lisboa. Vuelta a su patria colaboró decisivamente en la campaña electoral del Frente popular (1938), que llevó a la presidencia de la república a su amigo de juventud P. Aguirre Cerda. En 1945 recibió el premio Nobel de literatura; viajó por todo el mundo, y en 1951 recogió en su país el premio nacional. En 1953 se le nombra Cónsul de Chile en Nueva York. Participa en la Asamblea de Las Naciones Unidas representando a Chile. En 1954 viene a Chile y se le tributa un homenaje oficial. Regresa a los Estados Unidos. El Gobierno de Chile le acuerda en 1956 una pensión especial por la Ley que se promulga en el mes de noviembre. En1957, después de una larga enfermedad, muere el 10 de enero, en el Hospital General de Hempstead, en Nueva York. Sus restos reciben el homenaje del pueblo chileno, declarándose tres días de duelo oficial. Los funerales constituyen una apoteosis. Se le rinden homenajes en todo el Continente y en la mayoría de los países del mundo.

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
---
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
---
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
---
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
---
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
---
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
---
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
---
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
---
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
---
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
---
¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.
---
¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.
---
Yo te enseñe a besar: los besos fríos son
de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos
míos inventados por mí, para tu boca.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Jorge Debravo. -Dos poemas-

Queja para la amiga ausente
La noche, sin tu cuerpo y tu ternura
es una agua de muerte que maltrata.
Me acuesta en larga cama de amargura
y me coge el amor y me lo mata.
---------------ooo--------------
Por que la noche, hermana, amiga mía,
sin ti es un gran país desesperado,
donde sólo hay caminos de agonía
y cuchillos de miedo en el mercado
--------------ooo----------------
Porque la noche, esposa, si estás lejos,
es una larga calle sin aceras
donde vagan mis besos como viejos
con coágulos de muerte en las ojeras.
-------------ooo-----------------
Por que la noche, amiga, sin tus besos,
sin tus panes de amor, sin tus regazos,
me toma las manos y los huesos
y se divierte haciéndome pedazos.

Nocturno de las noches amargas
Mujer, hay noches largas, largas, largas...
Todo nos huele a frío, a sangre, a tumba,
nos obsequian las frutas más amargas
y un demonio de miedo nos retumba.
-----ooo-----
Entonces, ni las voces más queridas,
ni las casas más llenas de ventanas,
nos pueden contener las mil heridas
que nos sangran semanas y semanas...
-----ooo-----
Hace falta algo grande. Alguna cosa
que nos entre de golpe, estrepitosa,
fatal río de volcanes, mundos, besos.
-----ooo-----
Y pedimos a gritos dioses, ojos,
recuerdos de dolor, papeles rojos
y una mujer que anide en nuestros huesos.
_________________________
De: El grito mas humano.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Transeúntes Negros -Jorge Debravo-

Transeúntes Negros

En la sombra descienden tristezas infinitas
Transeúntes oscuros recorren la penumbra.
Manos fantasmas hieren esas vidas divinas,
tiembla la sangre en ellos acercando su llama,
y un hálito salvaje a sus almas se anuda.
---ooo---
Bajo su cáliz llueve y tiembla la esperanza
y en las puertas se espesa la humedad de las manos.
Dios se aleja en silencio -ebrio de fuegos vivos-
y sólo quedan huellas vellosas en el barro.
---ooo---
Es que en la sombra tiembla y respira la muerte
con una cercanía que casi es dolorosa.
En su humedad estrecha es más oscuro el llanto,
hierven en su vehemencia los recuerdos desnudos,
y son más espumosos los sueños de la boca.
---ooo---
Con el cuerpo delgado, caminan en la hierba
los traseúntes negros -el dolor en el nervio-;
Chasquean su doliente perenigraje absurdo
bordeando la tristeza viscosa del silencio.
---ooo---
La sombra es siempre torva para ellos, si pasan.
Buscándolos, ha tiempos maduró su tristeza...
Y han de seguir en ella de curva en curva -blandos-,
con el llanto goteándoles en dolientes preguntas,
con el amor fluyéndoles dulcemente a la tierra.

36
Tengo triste la boca. El cuerpo. Todo.
Nada cambia en la tierra sin embargo.
El lodo amarillento siempre es lodo
y el camino mas largo es el más largo.

Duele mucho encontrarse uno tan triste
y que nada comparta la tristeza...
Parece que la voz no nos existe
para escupir todo esto que nos pesa.

Uno mira la tierra y le parece
que se ha vuelto estropajo de agonía.
Que todo, hasta la vida palidece...
Sin embargo uno sabe que no existe
sino lo que ha existido día con día...
Y entonces es más triste el estar triste!

Federico García Lorca (1898 - 1936)



Poeta y dramaturgo español; es el escritor de esta nacionalidad más famoso del siglo XX y uno de sus artistas supremos. Su asesinato durante los primeros días de la Guerra Civil española hizo de él una víctima especialmente notable del franquismo, lo que contribuyó a que se conociera su obra. Sin embargo, sesenta años después del crimen, su valoración y su prestigio universal permanenecen inalterados. Nació en Fuente Vaqueros (Granada), en el seno de una familia de posición económica desahogada. Estudió bachillerato y música en su ciudad natal y, entre 1919 y 1928, vivió en la Residencia de Estudiantes, de Madrid, un centro importante de intercambios culturales donde se hizo amigo del pintor Salvador Dalí, el cineasta Luis Buñuel y el también poeta Rafael Alberti, entre otros, a quienes cautivó con sus múltiples talentos. Viajó a Nueva York y Cuba en 1929-30. Volvió a España y escribió obras teatrales que le hicieron muy famoso. Fue director del teatro universitario La Barraca, conferenciante, compositor de canciones y tuvo mucho éxito en Argentina y Uruguay, países a los que viajó en 1933-34.

VUELTA DE PASEO
Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré crecer mis cabellos.
Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.
Con los animalitos de cabeza rota
y el agua harapienta de los pies secos.
Con todo lo que tiene cansancio sordomudo
y mariposa ahogada en el tintero.
Tropezando con mi rostro distinto de cada día.
¡Asesinado por el cielo!

De: Poeta en Nueva York.
+++
Muerto de Amor
Qué es aquello que reluce
por los altos corredores?
Cierra la puerta, hijo mío,
acaban de dar las once.
En mis ojos, sin querer,
relumbran cuatro faroles.
Será que la gente aquélla
estará fregando el cobre.
*
Ajo de agónica plata
la luna menguante, pone
cabelleras amarillas
a las amarillas torres.
La noche llama temblando
al cristal de los balcones,
perseguida por los mil
perros que no la conocen,
y un olor de vino y ámbar
viene de los corredores.
*
Brisas de caña mojada
y rumor de viejas voces,
resonaban por el arco
roto de la media noche.
Bueyes y rosas dormían.
Solo por los corredores
las cuatro luces clamaban
con el fulgor de San Jorge.
Tristes mujeres del valle
bajaban su sangre de hombre,
tranquila de flor cortada
y amarga de muslo joven.
Viejas mujeres del río
lloraban al pie del monte,
un minuto intransitable
de cabelleras y nombres.
Fachadas de cal, ponían
cuadrada y blanca la noche.
Serafines y gitanos
tocaban acordeones.
Madre, cuando yo me muera,
que se enteren los señores.
Pon telegramas azules
que vayan del Sur al Norte.
Siete gritos, siete sangres,
siete adormideras dobles,
quebraron opacas lunas
en los oscuros salones.
Lleno de manos cortadas
y coronitas de flores,
el mar de los juramentos
resonaba, no sé dónde.
Y el cielo daba portazos
al brusco rumor del bosque,
mientras clamaban las luces
en los altos corredores.

viernes, 28 de agosto de 2009

Borges -Dos Poemas-

LAS COSAS

El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
Notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,
un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde
una ilusoria aurora. ¡cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,
ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.
_______

DE QUE NADA SE SABE

La luna ignora que es tranquila y clara
Y ni siquiera sabe que es la luna;
La arena, que es la arena. No habrá una
Cosa que sepa que su forma es rara.
Las piezas de marfil son tan ajenas
Al abstracto ajedrez como la mano
Que las rige. Quizá el destino humano
De breves dichas y de largas penas
Es instrumento de otro. Lo ignoramos;
Darle nombre de Dios no nos ayuda.
Vanos también son el temor, la duda
Y la trunca plegaria que iniciamos.
¿Qué arco habrá arrojado esta saeta
que soy? ¿Qué cumbre puede ser la meta?

lunes, 24 de agosto de 2009

José Martí -Isla Famosa-

ISLA FAMOSA
Aquí estoy, solo estoy, despedazado.
Ruge el cielo: las nubes se aglomeran,
Y aprietan, y ennegrecen, y desgajan:
Los vapores del mar la roca ciñen:
Sacra angustia y horror mis ojos comen:
A qué, Naturaleza embravecida,
A qué la estéril soledad en torno
¿De quién de ansia de amor rebosa y muere?
¿Dónde, Cristo sin cruz, los ojos pones?
¿Dónde, oh sombra enemiga, dónde el ara
Digna por fin de recibir mi frente?
¿En pro de quién derramaré mi vida?

Rasgóse el velo; por un tajo ameno
De claro azul, como en sus lienzos abre
Entre mazos de sombra Díaz famoso,
El hombre triste de la roca mira
En lindo campo tropical, galanes
Blancos, y Venus negras, de unas flores
Fétidas y fangosas coronados:
¡Danzando van: a cada giro nuevo
Bajo los muelles pies la tierra cede!
Y cuando en ancho beso los gastados
Labios sin lustre ya, trémulos juntan,
Sáltanles de los labios agoreras
Aves tintas en hiel, aves de muerte.

martes, 11 de agosto de 2009

Jorge Debravo -Resurrección-

Resurrección

Esta noche sedienta yo me he preguntado
quién eres y quién eres.
Porqué es triste tu carne como un leño apagado
y porqué tienes llena la boca de alfileres.
Y despacio, esta noche yo te he separado como un árbol de amor, de
las demás mujeres,
y haciendo de mi sangre un agua he bautizado
con ella tus angustias y placeres.
Y le he dicho a la muerte que no puede matarme!
Y le he dicho a la vida que no puede vencerme!
Y le he dicho a la tierra que si logra enterrarme,
a donde ella me entierre tú irás a recogerme!
Y le he dicho a la nada que si logra apagarme,
tú, con tus grandes besos, volverás a encenderme!

sábado, 8 de agosto de 2009

Canto a mi mismo -Whitman-

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.
Vago... e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.
Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada.

sábado, 25 de julio de 2009

Walt Whitman

Sobre Walt Whitman, la información en la red, y en términos generales, sobre su obra es sumamente amplia en la red. Sòlo basta poner su nombre en un buscador y upsss. ...ahí está, aquí algunos detalles de wikipedia y un par de poemas......

Walt Whitman (West Hills, condado de Suffolk, Nueva York, 31 de mayo de 1819 – Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892), fue un poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el Trascendentalismo y el Realismo, incorporando ambos movimientos a su obra. Whitman está entre los más influyentes escritores del canon norteamericano (del que ha sido considerado su centro) y ha sido llamado el padre del verso libre. Su trabajo fue muy controvertido en su tiempo, particularmente por su libro Hojas de hierba, descrita como obscena por su abierta sexualidad. Su influencia ha sido amplia,
siendo tenido como el padre de la moderna poesía americana. Entre los escritores que se han visto marcados por su obra figuran: Wallace Stevens, Hart Crane, D.H. Lawrence, T.S. Eliot, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, John Ashbery, entre otros. Nacido en Long Island, trabajó como periodista, profesor, empleado de gobierno y enfermero voluntario durante la Guerra civil estadounidense. Al inicio de su carrera, también produjo una novela, Franklin Evans (1842). Su obra maestra, Hojas de hierba, fue publicada en 1855, costeada por él mismo. El libro fue una tentativa de tender los brazos hacia el ciudadano común con una épica americana. La obra fue siendo revisada y expandida durante el resto de su vida, siendo publicada la edición definitiva en 1892. Luego de un derrame al final de su vida, se movió a Camden, Nueva Jersey, donde su salud declinó. Murió a los 72 años y su funeral se convirtió en un espectáculo público.


Yo, he visto cosas que vosotros no creeríais...
Abro mi escotilla en la noche y veo constelaciones sembradas en el infinito.
Y todo cuanto veo se multiplicay se pierde más allá,
se liga con sistemas invisibles,
se extiende y se expande más allá...
Siempre más allá y más allá...
Mi sol tiene su sol y alrededor de él gira sin descanso;
Va con sus camaradas de un sistema superior
y otros mayores siguen
y otros mayores y mayores...
Todo gira, nada se para ni puede pararse.
Si yo, tú, todos los mundos, todo cuanto existe debajo y
fuera de estos mundos se tornase de pronto en una pálida neblina,
nada importaría en el tiempo...
Seguramente volveríamos a estar donde ahora,
seguiríamos caminando adonde vamos
y después... más allá y más allá.
Más allá de mis ojos está el espacio sin límites...
LO QUE SOY DESPUÉS DE TODO
¿Qué soy, después de todo, más que un
niño complacido con el sonidode mi propio nombre?
Lo repito una y otravez,
Me aparto para oírlo -y jamás me canso de
escucharlo.
También para ti tu nombre:
¿Pensaste que en tu nombre no había otra
cosa que más de dos o tres inflexiones?

viernes, 10 de julio de 2009

Sor Juana Inés de la Cruz -Dos Poemas-

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, nació en 12 de noviembre de 1651 en San Miguel de Nepantla, Amecameca. Fue hija de padre vasco y madre mexicana. Atendiendo a sus hermanas enfermas de fiebre, se contagió y murió el 17 de abril de 1695.





Firma Pilatos la que juzga ajena

Sentencia, y es la suya. ¡Oh caso fuerte!

¿Quién creerá que firmando ajena muerte

el mismo juez en ella se condena?




La ambición de sí tanto le enajena

Que con el vil temor ciego no advierte

Que carga sobre sí la infausta suerte,

Quien al Justo sentencia a injusta pena.




Jueces del mundo, detened la mano,

Aún no firméis, mirad si son violencias

Las que os pueden mover de odio inhumano;




Examinad primero las conciencias,

Mirad no haga el Juez recto y soberano

Que en la ajena firméis vuestras sentencias






Rosa divina, que en gentil cultura

Eres con tu fragante sutileza

Magisterio purpúreo en la belleza,

Enseñanza nevada a la hermosura.




Amago de la humana arquitectura,

Ejemplo de la vana gentileza,

En cuyo ser unió naturaleza

La cuna alegre y triste sepultura.




¡Cuán altiva en tu pompa, presumida

soberbia, el riesgo de morir desdeñas,

y luego desmayada y encogida.




De tu caduco ser das mustias señas!

Con que con docta muerte y necia vida,

Viviendo engañas y muriendo enseñas.

sábado, 27 de junio de 2009

Hétor Burke















Héctor Burke es un artista completo. Nacido en Cartago, Costa Rica, hacia 1955. Poeta y pintor, grabador, xilografista, es el representante costarricense más genuino de lo que se dió en llamar brut-art. Sus obras conceptuales en lo que a la plástica se refiere están llenas de color y contrastes cromáticos, sobre la base de una particular prepraración de las telas, con texturas y formas diversas. Su poética, por otro lado es la trasncripción de imágenes reales o irreales, como quien dice más bien, estampas palabreadas, con un colorido emotivo y paisajistico indiscutible, donde se encuentran cosas y personas, animales y paisajes, caminos y encrucijadas. Intenso, simbólico, y breve, Burke es quizá el más auténtico de los poetas costarricenses contemporáneos, nada dado a los exhibicionismos o las poses. En este país, en el que poetas y pintores son tan dados a las poses y los snobismos Burke es un aliento de originalidad y consecuencia consigo mismo y la idea del arte con que se forjó, en una tendencia un tanto anáquica.
Búfalo Azmilclero

Cuando el búfalo azmilclero se asusta
tensa su nariz afinando el viento
en delgadas fibras de noche,
sus patas enraízan
absorbiendo la obscuridad y la luz del suelo
arborizándose enorme,
sus cuernos se curvan
convirtiéndose en una espiral
que pasa por el núcleo ígneo hasta más allá del horizonte cósmico;
el viento mueve su pelambre añosos,
la frente se le esfuma en gamas de azul nocturno,
los ojos se le descargan en un rayoque calcina el frío en sus manos,
sus cejas son puertas abiertas a sí mismo.
Cuando el búfalo almizclero se asusta,
en el extremo de su mirada el grafito esgrafía,
escinde
el espacio
buscando.
Aún.
Está cansado.10.000.000 de años le pesan en la cornamenta,
petrificada como los líquenes de su pelambre.
Alguien que rasque su lomo de cargador de relojes de granito.
Cuando el búfalo almizclero se pone cursilas lágrimas se ocultan detrás de las puertas,
escribe poemas con el nombre de ellas, canta.
Está exhausto.
Solo miraba con asombro.
Ya no queda nada de su infanciasino territorio a sembrar
el basamento de la poesía.
Y un ariete para ingresar en lo genésico.…………………………………………..