lunes, 22 de junio de 2009

Count Five - Psychotic Reaction

Un grupo paradigmático. Cinco adolescentes de entre dieciséis y dieciocho años criados en familias de clase media en un suburbio indistinguible de California que formaron una banda copiando sin disimulo a los pioneros del género. En dos ocasiones no se molestan en cambiar el título e incluyen dos versiones de The Who, My Generation y su hasta gran éxito, Psychotic Reaction, se sostiene en un plagio descarado de I’m a man de los Yardbirds, un grupo fundamental en el que en su primera época dejó canciones como For Your Love, A certain Girl, I Wish I Could donde está contenido todo el espíritu del garage. The Count Five fueron rechazados por mismos que habían rechazado a los Yardbirds, y aquellos que habían rechazado a los propios Yardbirds por ser una vil degeneración del blues, así podríamos seguir hasta las cavernas. Era una regresión, en efecto, parte del proceso que despojó al rock de todos los aditivos hasta llegar a su forma más cruda y elemental. Nunca hay invención pura sino reinvención y reinterpretación constante para trasmitir las mismas emociones primarias. Y las copias de The Count Five revivían, reviven aún, con una combinación arrolladora, impulsados por una extraña obsesión ferroviaria sus canciones salen en estampida con traqueteos de flanger rítmico y armónicas que suenan a silbato de locomotora. Así fue Psychotic Reaction un éxito tan grande que dio crédito para publicar un disco, pero dejó el listón tan alto que ninguno de sus singles posteriores pudo hacerle sombra. Eran sin embargo canciones espléndidas, Double-Dekker Bus, The World, Pretty Big Mouth, con letras de bochorno “You’re mine, you´re mine, and tonight we’re gonna be so fine“, “I met a pretty pretty woman with a pretty big mouth, I’m gonna love that woman for the rest of my life“, “Well you just walk down any street, if you don´t see one of us you’re sure to see a double decker bus“, la banalidad que hacía falta para sacudirse de encima la pretenciosidad del folk imperante en la época, y suculenta carnaza para mercaderes, vean en este vídeo qué playbacks desastrosos, qué inocencia, qué nerviosismo, qué no saber estar de maniquíes en medio del escaparate. Lo intentaron, actuaron en televisión, dieron giras, sacaron singles que aparecen en reediciones más recientes del disco, Teeny Bopper, Tenny Bopper, Contrast y fueron buenos para la historia pero insuficientes para mantener la fama entre la avalancha de one hit wonders. Se retiraron en 1967 para continuar sus estudios. Como buenos chicos.

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